viernes, mayo 28, 2010

El encuentro

La noche era cálida y húmeda, como esas clásicas noches de verano de Buenos Aires. Vos estabas ahí, pasando desapercibida, sentada en un rincón del cuarto en una silla de madera vieja y gastada. La pared y la mesa servían de marco a tu persona, con un encuadre perfecto digno de una pintura famosa.
La gente conversaba entusiasmada y por momentos a los gritos, aguardando el evento que acontecería minutos luego. La escena era nueva para mi, lo cual me llenaba de curiosidad. Pero algo extraño, como una chispa, una extraña atracción, hacía que cada tantos segundos tuviera que girar inevitablemente mi cabeza en dirección al rincón, donde reposabas. A pesar de los diálogos, a pesar de los invitados, a pesar de la escena, una curiosidad más fuerte me llevaba a observarte.
Nunca estuve seguro que es lo que generaba esta chispa. Quizás fuera la forma de sentarse, de relajarse sobre la silla, tan particular, tan llena de paz. O la posicion de su cabeza y sus brazos, cayendo libremente sobre su falda. O quizás fuera la manera de mirar, de concentrarse sobre cada objeto pero no obesivamente, sino analizándolo en profundidad, por una faceta, luego otra; una mirada llena de curiosidad e intriga, pero a la vez una mirada instruída, que ocultaba varios siglos en su interior.
Probablemente fuera un poco cada cosa, pero lo más llamativo, lo más eclipsante, era su actitud, tan pasiva y pacífica desde lo externo, pero tan activa y agitada en su interior, que lanzaba rayos de energía cruzando la sala y llegando hasta la otra esquina del cuarto, donde estaba yo, hipnóticamente girando la cabeza cada vez que uno de los rayos me alcanzaba...

miércoles, mayo 26, 2010

Bicentenardo

Y pasó el Bicentenario y pasaron finalmente los festejos y a mi me queda esta sensación dualista como con tantas otras cosas que me acompaña hace años en mi vida.
Claramente lo expresado a continuación es mi humilde opinión (más que humilde diría escueta) pero es lo poco que hay ya que algo hay.
La realidad es que me siento orgulloso por un lado de haber vivido un festejo sin precedentes en nuestra historia, rodeado de millones de personas que concurrieron espontánea y desinteresadamente a los festejos. La gente tapó la calle y la hizo propia, sin temor, sin violencia, con familia y con alegría. Por primera vez en tanto tiempo pude ver a la gente disfrutar de un acto sin hacer política, más allá de los mensajes sutiles y subliminales, que era obvio, iban a estar presentes. Estoy hablando de un evento inesperadamente prolijo, organizado y completo, alejado de los partidismos y cliches habituales.
Sin embargo, muchas otras cosas me siguen haciendo ruido. La gente salió a la calle motivada por un sentimiento patriótico pocas veces antes visto, lo cual me lleva a la pregunta de siempre... por qué? Por qué ahora? Por qué cuando vemos un niño en la calle sucio y desprolijo lo culpamos a él como si fuera responsable de su situación y fuera ajeno a nuestra patria? Por qué deliberadamente nos hacemos a un lado a la hora de tomar partido por nuestro país y participar y criticar a aquellos que hacen nefasta nuestra existencia? Ayer escuché a la gente cantar "el que no salta es un inglés" y "Argentina, Argentina!" en habitual composé, sin entender por qué lo hacían. Esto me preocupa ya que nadie corea y grita eso cuando algún mandatario vende nuestra patria a un grupo extranjero (y me doy asco a mi mismo hablando así, como un zurdito berreta de militancia, pero en este caso es lo que me surge).
Y por momentos sentí miedo. Miedo de que la gente se deje llevar y manipular tan fácilmente. Cantar en contra de Malvinas a favor de la patria? Es un filo más que peligroso si recordamos como la gente salió a cantar el himno cuando el gobierno militar decidió invadir ridículamente las islas. Pero suele ser una actividad común de las masas el dejarse llevar enardecidas por un sentimiento compartido. Miedo siento también al ver cuantas divisiones siguen existiendo, cuanta diferencia se hace desde los puestos más altos todavía. Cuándo aprenderemos a separar las aguas y entender que el que piensa diferente no es el enemigo?
Me resulta complejo y difícil bajar a líneas mis pensamientos, con lo cual no estoy seguro de expresar muy bien mi idea. Estoy contento y preocupado. Triste y orgulloso.
Felices doscientos años Argentina.......
..... felices?